domingo, 2 de julio de 2017

LA LEYENDA DEL PUENTE "HERNANDO LOPEZ"






Foto Herbrth Sierra Licona





Antes, en el  viejo camino que conducía de Tegucigalpa a Olancho, a poca distancia del caserío “San Antonio de Leche” existía un vado o paso, sobre el río Grande,  al que la gente llamaba “Hernando López”. Probablemente, este haya sido  un poblador local que se ahogó al intentar cruzar el caudaloso río y la gente en su memoria, bautizó el paso con su nombre. En 1881, un poblador de la zona, llamado Luciano Domínguez, solicitó permiso para cruzar personas en canoa por el paso. En 1889,  se  informaba de que la Municipalidad de Tegucigalpa, se proponía abrir, dentro de muy poco, un camino que, pasando cerca del lugar denominado San Antonio de Leche, conducía a  “Hernando López,” evitándose, por este medio, el paso del río, muy peligroso en invierno, en los puntos llamados El Guanábano y Quigüire. El 30 de abril de 1898, el Gobernador Político del departamento, el General Calixto Marín, anuncia la reparación del puente en mención. El 1 de julio de 1900, el Diario de Honduras, anuncia como las crecidas aguas del Río Grande, han destruido 4 puentes en la zona. El de Loarque, el “Hernando López”, el de don Santos Soto y el de “Cececapa”. El 30 de junio de 1908, se anuncia que el señor Presidente Dávila el  señor Alcalde de Tegucigalpa, Esteban Carías, visitaron el lugar para conocer el mejor punto para construir de nuevo el puente “Hernando López”, cuya obra costaría en ese tiempo, más de setenta mil pesos. El puente al final (ver foto) se terminaría en 1927, pero la mala suerte seguiría pues en 1933, otra tremenda crecida del  Río Grande, arrancaría de tajo el hermoso y fuerte puente de hierro.

El autor agradece la colaboración informática del genealogista norteamericano Eric Shwimmer y de don Amado Aguiluz Ferrari.

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