viernes, 3 de enero de 2014

EL FUSILAMIENTO DE ERNESTO MEJIA DORMES, TEGUCIGALPA, 1939.




En 1939, la pena de muerte estaba vigente en Honduras. Ernesto Mejía Dormes, era un cuidadano más en la casi populosa Tegucigalpa de entonces. Cortejaba a la normalista Rosa Alpina Sánches Guevara, la cual lo rechazaba. Un día, Mejía Dormes en estado de celos, entró a la casa de la muchacha y la acribilló, dejando herida a la señorita Maximina Hernánsez, compañera de la occisa. Una vez capturado y juzgado, Mejía Dormes fue sentenciado a morir fusilado, en la Penitenciería Nacional. Estas imágenes, crueles y crudas en si mismas,  recogen dicho momento.




El condenado, ebrio, escucha al sacerdote




Los fusileros apuntan y disparan







Mejía Dormes yace abatido




Los testigos y el forense, buscan señales de vida o de muerte.




Familiares y amigos colocan el cuerpo en la caja mortuoria



Agradecemos la colaboración del acucioso historiador yuscaranense, Héctor Cortés, al suministrarnos datos precisos sobre el heccho.

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